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Empezando por su símbolo (K, del alemán kalium), el potasio es un metal peculiar. Es tan blando que puede ser cortado fácilmente con un cuchillo, y tan ligero y liviano que flota sobre el agua, aunque reacciona violentamente en contacto con ella. Desde su aislamiento en el año 1807, se ha convertido en un elemento imprescindible. No existe ningún material que pueda sustituirlo: “Como metal, su uso industrial es escaso, pero origina numerosos compuestos de gran utilidad”, explica Noemí Badia, Product Manager de Barcelonesa.

La sal, el cloruro sódico, ha sido un elemento preciado desde los inicios de la humanidad. Se cree que fueron los egipcios los primeros en utilizarlo como conservante alimentario, pero siempre ha sido un elemento transaccional utilizado como moneda en muchas épocas.