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Este año que está a punto de finalizar ha sido muy importante para todos los que formamos parte del sector químico.  Y es que el año 2019 ha situado a la química en el lugar que se merece, gracias a la iniciativa de las Naciones Unidas de celebrar el Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos.  Debido a eso, en el blog de Barcelonesa hemos tenido la oportunidad de explicar cuál es la importancia de la química en el día a día, centrándonos en los elementos más importantes de la tabla periódica. 

Empezando por su símbolo (K, del alemán kalium), el potasio es un metal peculiar. Es tan blando que puede ser cortado fácilmente con un cuchillo, y tan ligero y liviano que flota sobre el agua, aunque reacciona violentamente en contacto con ella. Desde su aislamiento en el año 1807, se ha convertido en un elemento imprescindible. No existe ningún material que pueda sustituirlo: “Como metal, su uso industrial es escaso, pero origina numerosos compuestos de gran utilidad”, explica Noemí Badia, Product Manager de Barcelonesa.

El Carbono es, sin discusión, el rey de los elementos. No porque sea el más abundante (es el 15º en la corteza terrestre, 4º en el Universo, y 2º en el cuerpo humano), sino porque es el que es capaz de formar un mayor número de compuestos (se conocen más de 10 millones, pero esta cifra aumenta casi medio millón por año).

Este post en motivo del Año Internacional de la tabla periódica va dedicado a un viejo conocido por la humanidad, el azufre. Ya en la prehistoria, los primeros humanos utilizaban este elemento químico de símbolo S como pigmento para sus pinturas rupestres. Su presencia es una constante a lo largo de los años: Homero recoge el uso habitual de azufre para el control de pestes en un escrito de 2.800 años de antigüedad; en el siglo XII, los chinos lo emplearon para crear la pólvora; los alquimistas de la Edad Media conocían la posibilidad de combinarlo con el mercurio…

Cuenta la historia que, en 1618, un granjero de Epsom (Inglaterra) quería dar a sus vacas agua de un pozo cercano, pero que estas la rehusaban porque tenía un sabor amargo. Sin embargo, el agua parecía curar los rasguños y erupciones cutáneas de los animales. El granjero de Epsom acababa de descubrir el sulfato de magnesio. Pero no fue hasta 1775 que el magnesio (MG) fue reconocido como elemento químico y hasta 1808 cuando fue convertido en metal por primera vez.

Lo encontramos en el esqueleto de los animales, los dientes, la cáscara de los huevos, los arrecifes de coral, las conchas de los moluscos, en muchos suelos o en el agua. El calcio es esencial para la vida de los animales y las plantas, pero también para la industria. Por todo ello, el tercero de los artículos en motivo del Año Internacional de la Tabla Periódica está protagonizado por este elemento de símbolo ‘Ca’.