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La sal, el cloruro sódico, ha sido un elemento preciado desde los inicios de la humanidad. Se cree que fueron los egipcios los primeros en utilizarlo como conservante alimentario, pero siempre ha sido un elemento transaccional utilizado como moneda en muchas épocas.

Hace cientos, miles de años, que las personas añadimos sustancias naturales a los alimentos (sal, azúcar, vinagre, etc.) para mejorar su conservación, alargando su vida útil. Hoy en día, los aditivos alimentarios no sólo se utilizan para la conservación de los alimentos, sino también para mantener su aspecto, sabor, textura, frescura, salubridad, e incluso su valor nutritivo. La demanda de la industria es creciente ya que cada vez hay más alimentos procesados en supermercados y tiendas de conveniencia.