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Sabemos que reducir azúcares de tus productos alimentarios puede ser un gran quebradero de cabeza.  Por un lado hay que mantener las características organolépticas propias de tu alimento (en los productos dulces, renunciar al azúcar puede suponer una tarea llena de contrariedades). Pero además hay que intentar que el producto sea más saludable, con lo que los edulcorantes no son la mejor solución.  Al final todo se reduce a mantener un equilibrio entre sabor y salud, algo que no es tan fácil de obtener sin que las ventas se resientan. 

Seguro que eres consciente de que en los últimos tiempos el interés de los consumidores por los productos saludables ha crecido bastante. Incluso es probable que muchos de tus clientes hayan reducido las compras de algunos de tus productos, simplemente porque llevan en su composición más azúcar de la cuenta. Esto es así porque los clientes cada vez demandan productos más naturales, aunque no quieren renunciar a ninguna de las características organolépticas habituales (textura, sabor…).

¿Sabías que las fibras vegetales son excelentes ingredientes tecnológicos? En este artículo te vamos a mostrar cómo es posible sustituir aditivos sintéticos —que estás utilizando para mejorar las propiedades de tus alimentos— por fibras naturales que harán las mismas funciones que hasta ahora conseguías con sustancias y aditivos con código E. Sigue leyendo si quieres saber de qué forma Fibrean va a resolver muchos de los problemas tecnológicos de la industria alimentaria.

La sal, el cloruro sódico, ha sido un elemento preciado desde los inicios de la humanidad. Se cree que fueron los egipcios los primeros en utilizarlo como conservante alimentario, pero siempre ha sido un elemento transaccional utilizado como moneda en muchas épocas.

Hace cientos, miles de años, que las personas añadimos sustancias naturales a los alimentos (sal, azúcar, vinagre, etc.) para mejorar su conservación, alargando su vida útil. Hoy en día, los aditivos alimentarios no sólo se utilizan para la conservación de los alimentos, sino también para mantener su aspecto, sabor, textura, frescura, salubridad, e incluso su valor nutritivo. La demanda de la industria es creciente ya que cada vez hay más alimentos procesados en supermercados y tiendas de conveniencia.