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El pasado 20 de mayo se conmemoró el Día Mundial de las Abejas. Una efeméride que nos ha parecido especialmente propicia para derribar otro de esos mitos tan extendidos sobre la industria química. En este caso vamos a hablar sobre las abejas y su relación con nuestro sector.  Seguro que el mito lo has escuchado en bastantes ocasiones: hay muchas personas que piensan que la desaparición masiva de abejas ha sido causada por culpa de los productos químicos que se utilizan hoy en día. 

La crisis sanitaria provocada por la pandemia de coronavirus ha dejado patente que la agricultura es un sector estratégico, fundamental para garantizar las necesidades nutricionales de toda la población. De hecho, incluso cuando el gobierno decretó el cese de toda la actividad no esencial entre el 30 de marzo y el 9 de abril, los agricultores siguieron trabajando a pleno rendimiento para continuar abasteciendo de alimentos las tiendas y supermercados.

Entre los elementos que más han impulsado el desarrollo de la agricultura moderna no cabe duda de que los bioestimulantes ocupan un lugar de honor. Sin ellos, los productos agrícolas crecerían con menos vigor, las cosechas serían más escasas, la rentabilidad para el agricultor disminuiría y los vegetales llegarían a las mesas de los consumidores en peores condiciones de lo que hacen hoy en día. En Barcelonesa desarrollamos una amplia gama de productos bioestimulantes imprescindibles para empresas de insumos agrícolas.

Es indudable que la agricultura ecológica está de moda. La gente demanda productos cada vez más naturales y orgánicos. Incluso muchos consumidores están dispuestos a pagar más dinero por un producto si este se ha cultivado de un modo más ecológico.  Pero siempre ha existido algo de confusión a la hora de saber cuáles eran los criterios por los que un determinado producto podía considerarse como ecológico.