¿Qué sería de la industria sin el Litio?

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¿Qué sería de la industria sin el Litio?

Hace casi 14 millones de años, antes del Universo, no existía nada: tiempo, espacio, materia, … nada. Hasta que llegó el Big Bang, y con él, el Litio.

El Litio (Li) es, junto al Helio y el Hidrógeno, uno de los elementos primordiales del Universo, es decir, los sintetizados inmediatamente después del Big Bang. En la corteza terrestre es un material relativamente abundante, aunque en la naturaleza no se puede encontrar en su forma libre sino formando parte de algún compuesto.

Es el metal más ligero de la tabla periódica, con una densidad prácticamente la mitad de la del agua y, como miembro de la familia de los metales alcalinos, es altamente reactivo con el agua y el oxígeno.

Entre sus muchas aplicaciones destacan sus propiedades como estabilizador del ánimo: las sales de Litio son ampliamente utilizadas en fármacos para el tratamiento del trastorno bipolar, la depresión, y otras psicopatologías.

También, y gracias a su elevado calor específico, se utiliza industrialmente en forma de estearato o hidróxido como espesante para grasas lubricantes en aplicaciones a altas temperaturas. Otros usos secundarios, siempre en forma de sales, son como acelerador del fraguado del cemento, fabricación de cerámica y lentes de telescopio y gafas, sistemas de aire acondicionado, purificador de aire en naves espaciales y submarinos, etc.

Pero si hay una aplicación que destaca por encima de todas, gracias al elevado potencial electroquímico del Litio, es en las baterías eléctricas, tradicionalmente en pilas de Litio desechables y, más recientemente, en las baterías de Li-ion que permiten almacenar una gran cantidad de energía de manera compacta en relación con su peso, y pueden recargarse muchas veces sin perder apenas capacidad, por lo que su uso se ha popularizado en dispositivos electrónicos como teléfonos móviles, tablets, ordenadores portátiles, etc.

Y, en plena era de la movilidad sostenible, la industria automovilística ha apostado por el desarrollo de coches eléctricos en los que las baterías de Li-ion juegan un papel fundamental, incrementándose todavía más la demanda de Li.

“Considerando las necesidades crecientes en baterías eléctricas de Li-ion, y teniendo en cuenta que no podremos disponer indefinidamente de este elemento, los científicos e ingenieros ya están desarrollando sustitutos” comenta Carine Lépinay, Product Buyer en Barcelonesa, y añade: “Una de las líneas de investigación más prometedoras son las baterías de zinc, que podrían llegar a pesar hasta tres veces menos y almacenar hasta cinco veces más carga.”

Podríamos decir que el Litio es el elemento más antiguo del Universo y, sin duda, una de las claves del futuro de la vida sostenible en la Tierra.

En Barcelonesa comercializamos numerosos compuestos de Litio para múltiples aplicaciones: hidróxido (espesante de grasas lubricantes), carbonato (fraguado del cemento), bromuro (sistemas de aire acondicionado), acetato (farmacia), cloruro (obtención de Li por electrolisis), y silicato (cerámica).

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