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En Grup Barcelonesa siempre estamos mejorando para ofrecer el servicio más completo a nuestros clientes.  En esta ocasión todo está a punto para ampliar nuestras instalaciones y optimizar nuestros servicios con un nuevo centro logístico dedicado al segmento alimentario de nuestra empresa.  ¿Quieres saber más sobre estas nuevas instalaciones? Sigue leyendo porque seguro que te va a interesar.

Conseguir el espesante o gelificante adecuado es uno de los pasos más importantes en la formulación de todo alimento. No en vano, estos agentes están presentes en casi todos los productos procesados que encontramos en el mercado, por lo que la industria alimentaria no se entendería sin ellos. Su objetivo es aportar una textura agradable a los alimentos, algo fundamental para que tengan una buena acogida entre los consumidores.

La mayoría de los productos procesados que se encuentran en el mercado incorporan un ingrediente espesante que les aporta consistencia y una buena textura. La harina de trigo, la fécula de patata y la maicena son algunos de los más utilizados. Pero en los últimos años está ganando popularidad otro ingrediente casi desconocido en España hasta hace muy poco: el almidón de tapioca. ¿El motivo? Su alta capacidad para dar volumen y consistencia sin alterar las propiedades organolépticas de los alimentos.

La necesidad de una sal más pura, más fácil de aplicar y que se comercialice a un precio asequible es básica para industrias punteras de la alimentación, y aún más para los fabricantes de snacks o de aromas.  El problema es que, hasta ahora, la adquisición de una sal específica para este tipo de empresas era complicado y costoso por la escasez de oferta en el mercado. Pero todo esto ha cambiado porque Grup Barcelonesa ha iniciado la comercialización de una sal vacuum microfina, con un diámetro por debajo de 0,250 MM a un precio competitivo.

Sabemos que reducir azúcares de tus productos alimentarios puede ser un gran quebradero de cabeza.  Por un lado hay que mantener las características organolépticas propias de tu alimento (en los productos dulces, renunciar al azúcar puede suponer una tarea llena de contrariedades). Pero además hay que intentar que el producto sea más saludable, con lo que los edulcorantes no son la mejor solución.  Al final todo se reduce a mantener un equilibrio entre sabor y salud, algo que no es tan fácil de obtener sin que las ventas se resientan. 

Seguro que eres consciente de que en los últimos tiempos el interés de los consumidores por los productos saludables ha crecido bastante. Incluso es probable que muchos de tus clientes hayan reducido las compras de algunos de tus productos, simplemente porque llevan en su composición más azúcar de la cuenta. Esto es así porque los clientes cada vez demandan productos más naturales, aunque no quieren renunciar a ninguna de las características organolépticas habituales (textura, sabor…).

En ocasiones, pequeños cambios —casi imperceptibles— en el día a día de las personas provocan unas repercusiones inimaginables. Por eso, creemos que la leve reducción del tamaño de los sacos de sal vacuum para la industria alimentaria que hemos implementado en Grup Barcelonesa va a ser muy importante para mejorar la calidad de vida de muchos trabajadores. En este artículo te vamos a contar el motivo de esta nueva estrategia y cómo va a repercutir en el bienestar de los trabajadores de la industria alimentaria.

¿Sabías que las fibras vegetales son excelentes ingredientes tecnológicos? En este artículo te vamos a mostrar cómo es posible sustituir aditivos sintéticos —que estás utilizando para mejorar las propiedades de tus alimentos— por fibras naturales que harán las mismas funciones que hasta ahora conseguías con sustancias y aditivos con código E. Sigue leyendo si quieres saber de qué forma Fibrean va a resolver muchos de los problemas tecnológicos de la industria alimentaria.

La sal, el cloruro sódico, ha sido un elemento preciado desde los inicios de la humanidad. Se cree que fueron los egipcios los primeros en utilizarlo como conservante alimentario, pero siempre ha sido un elemento transaccional utilizado como moneda en muchas épocas.

Hace cientos, miles de años, que las personas añadimos sustancias naturales a los alimentos (sal, azúcar, vinagre, etc.) para mejorar su conservación, alargando su vida útil. Hoy en día, los aditivos alimentarios no sólo se utilizan para la conservación de los alimentos, sino también para mantener su aspecto, sabor, textura, frescura, salubridad, e incluso su valor nutritivo. La demanda de la industria es creciente ya que cada vez hay más alimentos procesados en supermercados y tiendas de conveniencia.

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